“Emprendedor” se ha convertido en una de esas palabras de moda (como “globalización”) que con frecuencia significa diferentes cosas para diferentes personas. Esto es comprensible, dado que hay cuatro caminos organizacionales distintos para emprendedores: pequeños negocios, startups escalables, grandes compañías y organizaciones sin fines de lucro. Todos los indidividuos que inician estas organizaciones son “emprendedores”, sin embargo aquellos en una categoría piensan con frecuencia que los demás no son “reales” o “genuinos”. La confusión puede ser agravada por la enseñansa de emprendimiento en universidades, donde se dibuja poca distinción entre los cuatro tipos de emprendedores.
Para los emprendedores en ciernes, la primer orden del día es pensar metódicamente sobre en cuál de las cuatro categorías quieren estar. Una vez que esa decisión ha sido alcanzada, las herramientas adecuadas pueden ser seleccionadas y el proceso de emprendimiento puede avanzar.
Este es un fragmento del artículo de Steve Blank, Typecasting the Entrepreneur. Continúa leyendo en el blog de The Kauffman Foundation.




