Esto lo escribí para el blog de Aventones, uno de mis startups favoritos, con quien además comparto oficina
Nos dieron permiso de respostearlo aquí; pues casi todos los proyectos de los que hablo son Startups que hemos entrevistado en el podcast. Si viven en el DF, no dejen de checar las opciones de movilidad eco-friendly que se mencionan.
——
El año pasado viajé a Nueva York, y fui testigo presencial de cómo los neoyorkinos han logrado reclamar espacios que antes estaban llenos de autos para hacerlos peatonales, al tiempo que se amplió la oferta de movilidad. Sin pensarlo, me sumergí en el ritmo de la ciudad y empecé a usar todas las alternativas a mi disposición. No hubo un solo día en el que pensara “ash, como extraño tener coche”. Al contrario, fui un peatón muy felíz. Nunca pensé vivir ese mismo proceso en la Ciudad de México, pues casi toda mi vida estuve en zonas con opciones de transporte muy escuetas… Hasta hace un par de meses.
En mayo me mudé de San Jérónimo a la Roma, y en el poco tiempo que llevo aquí, he sido testigo de lo mismo que en Nueva York: de cómo el DF se está transformando y pasando de ser una ciudad de automóviles a una de individuos, peatones, con muchas opciones de movilidad. Evidentemente, lo primero que empecé a utilizar cuando me mudé fueron los medios de transporte público comunes; saqué mi tarjeta del metro y metrobus, y rápidamente empecé a usar menos el coche. Al mismo tiempo, empecé a caminar mucho, sola y con mi perro; sin darme cuenta, empecé a disfrutar las calles.
Una noche me invitaron a cenar en la Condesa… Hice casi cuarenta minutos recorriendo menos de 5 kilómetros, acabé de malas, frustrada y convencida de que de rodillas habría llegado más rápido. A los pocos días me prestaron una tarjeta de Ecobici (un programa de bicis público, donde con una tarjeta sacas una en la estación que te quede más cerca y la dejas en otra cuando terminas de usarla; se cobra por membresía. Espero que liberen más membresías pronto, ahora que el programa entre a la Roma) y empezaron mis clases para “reaprender” a andar en bici, después de años de vivir en el sur, sin necesidad de subirme a una. La primera vez que pude ir de un lado al otro de la Condesa en cuestión de minutos, quedé convencida de que habían valido la pena los raspones aprendiendo.
Semanas más tarde, en el trabajo, nos invitaron a una junta en las oficinas de un cliente en Santa Fé, casi me voy de espaldas cuando la recibí pensando en el tráfico, la gasolina y mi impresionante capacidad para perderme intentando llegar a casi cualquier lado. Afortunadamente, todos en mi oficina viven más o menos en la misma zona; poco después de que llegara la invitación ya habíamos organizado cómo irnos usando Aventones (una plataforma que te permite organizar rondas de transporte con los de tu trabajo y próximamente con tus amigos usando redes sociales). A todas las juntas en esa zona he ido así, incluso organizamos un aventón entre amigos para ir a un evento social. Los aventones me encantaron, ya que me acababa de mudar y aunque tenía amigos en la zona, y me llevaba bien con los de la oficina, las idas y venidas en grupo hicieron más fácil que conectara con mis jefes y compañeros, al tiempo que mejoraron mi relación con conocidos distantes. Además, nunca me perdí, ni sufrí el tráfico, ni pagué miles de pesos en casetas y gasolina. Fue un #epicwin en toda la extensión de la palabra.
Finalmente, hace dos semanas regresó mi roomate, después de estar seis meses en China. Ya estaban la mayoría de sus cosas en el depa nuevo, pero le faltaba mover algunos muebles pequeños y algo de ropa. No queríamos pagar una mudanza, mi coche no circulaba y que sus papás le prestaran el suyo entre semana era un problema. Así que rentó un Carrot (un servicio de renta de coches donde se cobra por tiempo; te dan una tarjeta, lo recoges en una estación y lo devuelves cuando terminas de usarlo, incluye seguro y gasolina); en un día y por mucho menos de lo que habría cobrado una mudanza o un taxi acabó de mover lo que faltaban de sus cosas. Me habló tan bien del servicio, que a las pocas semanas, cuando me visitó una amiga de Suecia, rentamos otro para llevarla a las pirámides. Estuvo perfecto, ahorramos gasolina y pagamos mucho menos que lo que nos habría cobrado un taxi por ir hasta allá. Además, no tuvimos que levantarnos a alguna grosera hora de la madrugada, pudimos hacer nuestro horario, cosa que habría sido imposible si hubiéramos tomado un camión o tour para allá.
Fue un proceso muy rápido y casi no me di cuenta, pero desde que tengo opciones de movilidad más allá del transporte público la manera en la que me relaciono con la ciudad, mis actividades, compañeros y amigos ha cambiado muchísimo. Sigo teniendo coche, pero ya empecé a planear venderlo, pues no lo uso, y ahora sí me sale carísimo; más cuando sé que estoy a una bici, un aventón o un carrot de casi cualquier lado.
Como Nueva York en su momento, la Ciudad de México está cambiando y el proceso está incluyendo al gobierno y a la sociedad privada. En este momento lo que hace falta es que nos sumemos cada vez más ciudadanos, para que el gobierno tenga razones suficientes para empezar a retomar espacios que hoy acaparan los autos. Así, si el proceso continúa como hasta hoy; la Ciudad de México tendrá cada vez más parques, lugares dog-friendly, restaurantes con terrazas. Tendremos una ciudad en la que podremos desplazarnos siendo más amables con el medio ambiente, al tiempo que disfrutamos mucho más lo que nos rodea y de quienes nos acompañan.
Si quieres sumarte o seguir más de cerca éstas y otras alternativas de movilidad visita: carrot.mx, aventones.com y ecobici.df.gob.mx
Tags: aventones, carrot, eco-friendly, ecobici, movilidad




hola, cómo es que usaste aventones.es si ellos mismos dicen en su twitter y en su página web que aún no está listo el servicio?
Cómo le hiciste porque yo quiero usar ese servicio.
Hola, la versión para empresas lleva meses abierta y en Innku (donde trabajo) están desarrollando la versión para todos